A propósito de La escribana del viento y el Premio de la Crítica, por Violeta Rojo

20/ 10/ 2014 | Categorías: Destacado, Sobre libros
Foto: Jorge Gómez Jiménez

Foto: Jorge Gómez Jiménez

Conceder a una gran escritora como Ana Teresa Torres el Premio de la Crítica a la Novela del año 2013 es una tremenda alegría y un placer. Ana Teresa Torres es una de nuestras mejores escritoras (uno de nuestros mejores escritores, en general) y sus magníficas novelas nos han ayudado a entender el país, como nuestra premiada La escribana del viento, pero también Doña Inés contra el olvido y El exilio en el tiempo. Otras de sus novelas nos sumergen en las interioridades de personajes fascinantes, como los de Vagas desapariciones (mi favorita personal) o los de Los últimos espectadores del Acorazado Potemkin, entre muchos otros.  Además, tiene lúcidos ensayos sobre nuestra nación, el oficio de escribir o el psicoanálisis.

La escribana del viento, su décima novela, es una muestra de oficio, investigación, buena narrativa y profundización en la vida, circunstancia y psique de personajes tan novelescos como suelen ser los que vivieron en realidad.  Y ese es el otro goce de este premio, el de estar claros y seguros que nos decidimos por una novela excepcional y deliciosa de leer, que nos muestra cómo funcionan los poderes en estos pagos desde la época de la Colonia.

La espléndida Escribana… fue la escogida final entre las 17 novelas que llegaron a esta convocatoria de Ficción Breve, tan bien organizada por Lennis Rojas. Alvaro Contreras, Miguel Marcotrigiano y yo también elegimos finalistas: la poética y sugerente Las horas claras de Jacqueline Goldberg y la ágil y divertida El buen esposo de Federico Vegas. Entre las pre-finalistas estuvieron: El hijo de Gengis Khan de Ednodio Quintero, La decisión justa de José Miguel Roig y En sueños matarás de Fedosy Santaella.

Leer tan buenas novelas, que muestran un país en el que pese a las dificultades se sigue escribiendo y publicando, fue un ejercicio que abre los ojos. Nuestros escritores interpretan, representan y metaforizan las difíciles circunstancias que vivimos desde hace 15 años. Son muchos los que aquí o afuera siguen trabajando en y sobre lo nuestro. No estamos solos.

Y si bien hoy es el día de Ana Teresa Torres y su escribana, quisiera finalizar arrimando la brasa a nuestra sardina y aprovechar que el premio es de la Crítica, para recordar que la Crítica literaria es la que analiza obras, las caracteriza y pone a dialogar con otras. Nada que ver con la que da palmaditas aprobatorias o desaprueba con severidad. La crítica no califica, coloca en contexto. Y nuestra crítica se hace casi siempre (aunque no exclusivamente) en nuestras depauperadas pero combativas universidades o gracias a ellas, desde donde cantidad de profesores e investigadores piensan y escriben sobre lo que aquí se ficcionaliza.

De modo que la próxima vez que alguien diga “¿por qué aquí no se hace tal cosa?”, recordemos que aquí sí se hace crítica, igual que también se lee, escribe, analiza, pinta, diseña, compone, pone en escena, dibuja,  filma, construye, canta, edita, publica, compila y organiza concursos. Y lo hacemos en las peores condiciones, con insólitas dificultades, pero esa es nuestra labor.

Seguir tratando de comprender y mostrar lo que pasa en Venezuela es nuestra manera de construir una república. Negar que hay cantidad de personas haciéndolo, es colaborar en los intentos de algunos que quieren que no quede piedra sobre piedra, cosa que no vamos a permitir.

Gracias Ficción Breve, Noctua, Amigos de la Fundación para la Cultura Urbana, gracias Lennis Rojas, gracias Alvaro Contreras y Miguel Marcotrigiano, gracias a los 16 escritores de este año y, sobre todo, gracias Ana Teresa Torres, por esa gran novela, La escribana del viento.

 

Palabras leídas en el acto de entrega del Premio de la Crítica a la Novela del Año 2013

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