Tulio FEBRES CORDERO


1860 - 1938

Escritor de tradiciones, articulísta, poeta, cuentista, novelista y ensayista. Nació y murió en Mérida. Hizo estudios de Derecho en la Universidad de los Andes, pero rehusó graduarse y sólo aceptó el título por la presión de sus antiguos profesores. Nunca le atrajo la política y dedicó gran parte de su vida a la educación pública. fue profesor y Rector Honorario de la Universidad de los Andes. Desde muy joven fue tipógrafo; destacándose por la invención de la Imagotipia, la tecnica de reproducir imágenes por medio de tipos de imprenta. Rcibió varios premios en certámenes Literarios. Fue miembro correspondiente en Mérida de las Academias de Historia de Colombia y Venezuela y de la Academia Venezolana de la Lengua. Fundó y dirigió varios periódicos.

BIBLIOGRAFÍA
  • Don Quijote en América o la cuarta salida, del ingenioso Hidalgo de la Mancha.
    Tip. El Lápiz, Mérida, 1905
  • Memorias de Tulio Fbres Cordero.
    Edics. Febres Cordero, Mérida, 1910
  • Tradiciones y Leyendas.
    Tip. El Lápiz, Mérida, 1911
  • La hija del Cacique o la conquista de Valencia.
    Imp. Maduro, Valencia, 1911
  • Pancriollismo.
    Tip. El Lápiz, Mérida, 1917
  • En broma y en serio.
    Tip. El Lápiz, Mérida, 1917
  • Memorias de un muchacho.
    Edics. Febres Cordero, Mérida, 1924
  • Colección de cuentos.
    Edit. Suramericana, Caracas, 1930
  • Archivo de Historia y variedades.
    Edit. Sur-América, Caracas,1930-31
  • Página íntimas.
    Imp.del Estado, Mérida, 1939
  • Mitos y tradiciones.
    Ministerio de Educación, Caracas, 1952

« No sabemos por qué la pluma del señor Febres Cordero permanece muda á largos intervalos, ni tampoco el motivo que lo obliga á conservarse en una especie de atmósfera nebulosa. Para levantarse á mayor altura tiene anchas alas, para vivir en luz de sol le basta la extensión de su pensamiento. ¿Por qué acaso le faltaría la fe en su propio destino ó en el destino de la humanidad?...»

Nº 151, 01/04/1898.


SUMARIO
  • La semilla del fuego. «autógrafo» (1896, p. 36)
  • La hechicera de Mérida (1898, p. 141)
  • Los Juanes Rodríguez (1898, p. 550)
  • La América Latina del siglo XIX (1902, p. 284)
  • ¿Qué es la música? (1903, p. 62)
  • La laguna de Urao (1903, p. 250)
  • Los dormilones (1903, p. 343)
  • El perro nevado (1904, p. 274)
  • Las tres lágrimas (1905, p. 31)
  • Una inscripción profética (1907, p. 9)
  • Los viajes a Europa durante la Colonia (1907, p. 66)
  • Sobre crítica Histórica (1907, p. 392)
  • Primer libro de estadística en Venezuela (1907, p. 733)
  • Versos e historia (1913, p. 359)
Sobre Tulio Febres Cordero:

Tulio Febres Cordero, 1898, p. 265.
Tulio Febres Cordero (Jesús Semprún), 1905, p. 497-498.

Los dormilones

n eso de dormir todos somos maestros más ó menos competentes.
     Sin embargo, el dormilón propiamente dicho es como el poeta, como el músico, como el pintor, es decir, que nace y no se hace. Es el artista del sueño. Se hace llamar de propósito para gozar del inmenso placer de volverse á dormir.

     Hay dos clases de dormilones: el que duerme largo de turbio en turbio, ó sea el que se acuesta con las gallinas y se levanta con el sol; y el que tiene el sueño pasado y no valen gritos ni tirones.

     De uno y otro nos ocuparemos en esta especie de morfeniana.
    En los climas fríos, como Mérida, v. g., la gran hora, el período supremo para los dormilones artistas es la madrugada y las primeras horas del día, cuando el frío aprieta por fuera y la cama se siente voluptuosamente confortable.

    Para los chicos de escuela y estudiantes mayores, sin distinción de sexos, no hay mayor tormento que verse despertados por la voz imperiosa del jefe de la casa á esas horas de la mayor delicia.

     ¡Cuántos estirones de brazos y piernas, cuàntos bostezos, cuántos gestos de mal humor y de pereza profunda antes de tomar la heroica resolución de sentarse en la cama!

    Y cuántos hay que, después de este primer acto de valentía, sentarse en la cama, viendo que dejan de nuevo solos,se dejan caer en el lecho para continuar durmiendo á piernas sueltas.

    Ah, dichosos los que así duermen, porque esos gozan de tranquilidad de espíritu y buena salud. En cambio,cuán dignos de lástima son los que parecen de insomnio, porque á esos la salud les falta ó el espíritu les sobra.

    Entre las calamidades que produce el sueño, unas son del fuero interno, como las pesadillas; y otras del externo, como los ronquidos. Unas y otras dan materia para un tratado, pero tranquilicense el lector, porque no estamos dispuestos á escribirlo ni ahora ni nunca.

    Vaya sólo una anécdota relativa. La escena pasa en un cuartel, en una noche de alarma.

    -Sargento Rodríguez, déme acá el fusil y acuéstese á dormir aquí mismo-le dijo el capitán, señalándole un puésto en el mismo cuerpo de guardia.

    -¿Qué es eso, capitán?-le dijo el oficial de cuerpo.-¿Por qué manda usted á dormir á ese sargento, contra toda diciplina?

    -Es porque este sargento ronca como un trueno, y así no dejará dormir á ningún soldado.

    De un dormilón de sueño pesado cuenta-caso histórico-que tuvo la inmensa dicha de no sentir en Mérida el terremoto del 28 de abril de 1894, que fue á las diez y cuarto de la noche.

    Y de otro, no menos afortunado, se refiere que habiedo sentido entre sueños la tremenda sacudida,contestó entre dientes, creyendo que lo movian para que se levantarse:

    -No, no todavia es temprano!...
     El finado del siglo XIX, que fue manilargo en todo, hasta en el arte de matar á los hombres, en guerra y fuera de ella, no se olvidó de los dormilones é iluminó al alemán Herr Langue,para que hiciese una máquina anti-morfeica, que consiste en una cama despertadora, de la cual se publicó una descripción en 1888 y que perfeccionada hasta el extremo, produce los efectos siguientes:

     1º Llegada la hora de levantarse, suena un repique de campanas largo y sonoro en las orejas del dormilón.

     2º Si con esto no se despierta, se mueven sobre el lecho unos brazos automáticos que le quitan al paciente el gorro de dormir, las sábanas y las cobijas.

     3º Si esto es ineficaz, se enciende una lámpara de alcohol por medio de la electricidad y empieza á hervir el café, al són de una ruidosa pieza musical.

     4º Si el olor del café y la música no hacen levantar al dormilón, vuelven las campanas, y sobre el cielo de la cama, iluminado con luces de bengala, aperece una invitación por escrito en que se le excita á levantarse en términos muy corteses y suplicatorios.

     5º Si el paciente aún continúa rehacio, entonces funciona la parte más ruidosa del aparato, haciendo resonar un tambor y dos cornetines de guerra é incendiando debajo de la cama un depósito de triquitraques y cohetes.

     6º Si nada de esto basta, entonces un resorte muy potente arroja de la cama al dormilón con grande estrépito y lo baja tendido en el suelo de la habitación.

     Pues bien, puesto en práctica este gran invento con un dormilón de tuerca y tornillo, resultó que, agotadas en balde todas las maniobras, se llegó al caso final de la volteretas por el aire; y cuando el dormilón se vio por el suelo limpio y pelado, se restregó los ojos y acomodándose de medio lado, exclamó con perfecta calma:

    -¿Vaya, hombre, ahora podré seguir durmiendo con más tranquilidad!...

    Hay tipos que cuando cogen el sueño no despiertan ni con la trompeta apocalíptica.

Tulio FEBRES CORDERO