La inteligencia anda con el moño suelto, por Ricardo Ramírez

14/ 10/ 2014 | Categorías: Destacado, Sobre libros

ni tan chéveres ni tan igualesGisela Kozak es una de las personas más brillantes que conozco. Sus múltiples títulos y reconocimientos no son suficientes para atestiguar esto que digo. Vale: me remitiré a sus libros. Dueña de un registro que le permite abordar con lucidez géneros como el ensayo académico, el cuento, la novela, el artículo especializado y el de prensa, Kozak se pasea con soltura por todo aquello que signifique prosa. Este abordaje ocurre desde la inteligencia que cava en los órdenes varios de la cultura y el arte y hace del conocimiento, un estandarte.

Amante de la música clásica, del vino y de la ópera, Gisela es también hija de la Universidad Central de Venezuela. De padre checo y una madre con la elegancia de antaño, nuestra escritora salió un día a comerse el mundo desde Santa Rosalía en Caracas, y no ha vuelto: la tenemos aquí. Pocos lo saben: apenas conocemos un pedazo muy pequeño de toda su producción: sus mejores años están por venir. Debemos estar preparados para ello.

Ni tan chéveres ni tan iguales, inaugura una época en la obra de Gisela Kozak. Una primera etapa signada por el ensayo de corte académico, en donde las indagaciones teóricas sobre la literatura latinoamericana y la diversidad sexual tienen panteón central, y donde los primeros libros de narrativa (Pecados de la capital; Latidos de Caracas) marcaron un camino. Creo poder leer una segunda etapa que comienza con Todas las lunas, esa soberbia novela llena de libertad y gozo, de amistad y recuerdos, y continúa con En rojo. Gisela empieza a quitarse los zapatos y los lentes. Aparecen canas. Toma la teoría y la rehace a su antojo. Estas tres obras que señalo son centrales y fundamentales: tenemos a la escritora abierta a una libertad formal que se expande y expande hasta llevarnos hasta el libro que presentamos hoy.

Hablar de Ni tan chéveres ni tan iguales, es hablar de la Gisela Kozak descalza mostrándonos una de las cabezas mejor amuebladas de este país. Aquella que mira nuestras costumbres, hábitos, lugares comunes sin piedad alguna. Llevamos años escuchando decir a muchos que la Academia debe voltear la mirada hacia la calle: muy bien, Gisela lo ha hecho. Este libro nos muestra a sus talentos danzando con gracia y tino, con picardía e ironía, con desenfado y refinamiento.

Desenfado y refinamiento. La escritura de Gisela es eso para mí. Una elegancia que se permite estar despeinada y no deja nunca de ser elegancia. Con este don, solo alguien como ella puede permitirse hablar del cheverismo, la igualadera venezolana, la burla de las personas mayores, el culto a la juventud y a la belleza y tantos lugares comunes con el acierto con que logra hacerlo. Compuesto de ensayos diferenciados pero que van bien marinados entre sí, este libro que Ediciones Puntocero trae para sus lectores nos va a permitir descubrirnos en nuestros complejos y en nuestras complejidades, como solo puede plantearlo alguien con lecturas, con estudios, con el conocimiento y la reflexión para poder hacerlo.

En un país que desprecia abundantemente la cultura, Gisela Kozak es una figura incómoda. Creo que es una de nuestras mayores intelectuales. Creo que apenas comienza su camino.

Sí: Lo maravilloso de su escritura, apenas comienza.

 

Presentación del libro Ni tan chéveres ni tan iguales (Ediciones Punto Cero), de Gisela Kozak, en la FILUC 2014

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