La generación de El Cojo

09/ 02/ 2013 | Categorías: Destacado, Especiales

En el año de 1880, el señor Jesús María Herrera Irigoyen fue nombrado Gerente en Caracas de la empresa de cigarrillos “El Cojo” (la cual debe su nombre a uno de sus dos dueños: Manuel E. Echezuría, mejor conocido como «el cojo Echezuría»). La tesonera labor de Herrera Irigoyen lo llevó a ingeniarse novedosas artimañas publicitarias para promocionar su producto en un mercado tan reñido como el de cigarrillos en Venezuela. Una de esas estrategias fue la creación de un suplemento dirigido por José María Reina con el cual se publicarían los productos de «El Cojo», apareciendo el primer número en 1881, en lo que podría denominarse la primera época de «El Cojo Ilustrado».

Al morir Echezuría, la empresa se clausura y se forma una nueva sociedad entre Valarino (el otro dueño inicial) y Herrera Irigoyen, a la que siguen llamando El Cojo, pero dedicada ahora al negocio editorial. Esta sociedad se disolvería diez años más tarde, y la empresa pasaría a ser propiedad de Irigoyen, cuyos hijos se incorporarían a la empresa. Es entonces cuando se inicia el proyecto editorial más importante que había tenido Venezuela para ese entonces: «El Cojo Ilustrado», un quincenario que se inició en enero de 1892, cuya importancia, no sólo contribuiría de forma decisiva al crecimiento intelectual y el sentido de universalidad del venezolano de principios de siglo, sino que además traspasaría los limites del país para convertirse en una referencia literaria en toda América. La dirección inicial del suplemento estaría a cargo de Manuel Revenga, y luego, cuando a aquel le fue otorgado un cargo diplomático en Europa, sería el mismo Herrera Irigoyen el director del suplemento hasta 1915, año en que se mantuvo de manera ininterrumpida.

Dada la notoriedad que tuvo este ambicioso proyecto literario, no era de extrañar que se convirtiera en la encrucijada donde convergerían las creaciones de las más importantes firmas de la Venezuela de entonces, así como el pensamiento crítico de nuestros más connotados intelectuales. Esto dio pie a lo que se conocería con el tiempo como la generación de El Cojo. Esta generación incluye a todos aquellos autores que cimentaron su voz durante la existencia de esta revista.

No obstante El Cojo Ilustrado haber sido una revista que recogió la creación literaria en todas sus manifestaciones, y que esa generación incluyó una enorme cantidad de poetas, hemos querido recoger aquí un pequeño grupo de aquellos que trabajaron básicamente las formas en prosa de la literatura de entonces. Es así como vemos cómo convergen crónicas, cuentos, relatos, reflexiones, artículos de costumbres, ensayos, en una demostración fehaciente de lo saludable que se encontraba nuestra literatura entonces, animada, sin duda, por ese enorme esfuerzo que significó esta legendaria revista.

Ficción Breve Venezolana rinde de esta manera un homenaje a esa primera generación de prosistas crecida en torno a esa publicación, la cual se constituyó en referencia inevitable para el desarrollo de las siguientes generaciones de narradores, ensayistas y pensadores en general que ha tenido nuestro país a lo largo del siglo XX.

Este trabajo fue realizado en el año 2000 por Mariela Dieppa, a través de un convenio de Ficción Breve Venezolana con el Instituto Universitario Experimental de Tecnología La Victoria (IUET-LV).

En este enlace podrán disfrutar de la selección.

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