Cuentos
Todos los cuentos publicados
Buscar
Todos los cuentos publicados
Capítulos de novelas disponibles
Ensayos, entrevistas y artículos sobre el arte de narrar

El éxodo de venezolanos por razones políticas, económicas y sociales se ha convertido en uno de los problemas migratorios más urgentes de esta segunda década del siglo XXI, y en una crisis inédita en América Latina. Como tema, la inmigración venezolana se ha instalado con fuerza en los debates políticos y académicos, dentro y fuera del país. Además, está dejando una marca definitiva en la realidad contemporánea global y ha sido reseñada en dolorosas crónicas y notas periodísticas. Este fenómeno está cambiando, sobre todo, las conversaciones privadas y las historias familiares, pues los espacios domésticos han sido fracturados, dispersados, aniquilados por los diversos desplazamientos.
No es de extrañar que el destierro y la diáspora se hayan transformado asimismo en tema central para muchos escritores venezolanos que se encuentran dentro y fuera del país. La literatura les ha permitido a estos autores ilustrar un fenómeno social e histórico desde la perspectiva del sujeto inmerso en una situación de diáspora (el que se va, pero también el que se queda) además de entretejer e inscribir estas historias dentro de una tradición literaria nacional emergente y construir artefactos culturales que dan cuenta del desarraigo, las identidades fragmentadas, las nuevas formas de la nostalgia o los nuevos arraigos del venezolano. En síntesis, la ficción está permitiendo narrar la dispersión, representar el trauma y construir una forma de memoria en movimiento, distanciada de los discursos oficiales.
La idea de armar una antología de relatos de la diáspora surgió como una necesidad de agrupar textos que permitieran la comprensión de este fenómeno migratorio plural desde lo literario, por un lado. Por otro lado, se trata también de una forma de dejar constancia de un fenómeno sin precedentes en la literatura venezolana y que se encuentra en pleno momento de auge. Si bien el tema de la inmigración no es nuevo en las letras venezolanas, la fuerza con la que ha aparecido hasta ahora en la obra de numerosos y diversos autores contemporáneos es más que evidente.
Muchos de los textos de esta antología son inéditos. Los autores accedieron con gran entusiasmo a compartir por primera vez sus relatos aquí y esto nos hizo pensar en un corpus disperso, y diaspórico también, que encuentra en estas páginas una especie de pertenencia. Al juntarlos en un espacio común, esta antología abre un lugar para la comunidad que se está fraguando más allá de las fronteras geográficas de Venezuela. Es por eso que hemos titulado esta antología Escribir afuera. Cuentos de intemperies y querencias, porque queremos dar cuenta de ese movimiento pendular –entre la ausencia y la memoria– que está presente en todo relato de la diáspora. Y, al mismo tiempo, construir ese espacio abierto al encuentro que es toda antología.
Los treinta y un autores aquí reunidos pertenecen a diversas generaciones literarias y sus relatos se inscriben en distintos géneros que van desde el realismo a lo fantástico, pasando por el género epistolar y policial, sin dejar de lado lo histórico, lo alegórico, lo humorístico o lo poético. No hemos hecho distinción entre los escritores que están adentro o afuera de Venezuela, pues la noción de destierro, fractura y desarraigo que se desprende de estos relatos va más allá de la situación geográfica de quienes los escriben. Como toda selección, la nuestra es también una lista incompleta en la que seguro faltan algunos nombres. Sin embargo, pensamos que hemos logrado reunir una muestra bastante representativa de la abundancia y la calidad de la literatura que se está escribiendo en estas nuevas comunidades diaspóricas de las que todos formamos parte.
Hemos elegido dar a esta recopilación de relatos un orden que no atiende a cronologías ni alfabetos, sino más bien a los derroteros del movimiento migratorio relatado en cada texto para de este modo armar, junto al lector que se acerque a estas páginas, una cartografía del movimiento del sujeto diaspórico venezolano. Por supuesto, quien se adentre en este territorio imaginario puede hacerlo también siguiendo su propia brújula.
Nuestro viaje comienza con migraciones anteriores: el recorrido de un opositor a Juan Vicente Gómez a principios del siglo veinte, que aparece en el cuento “Un peregrinaje” de Rubi Guerra, y la trayectoria Polonia-Israel-Venezuela de varias generaciones de una familia a lo largo del siglo pasado, de la que nos habla el cuento “De cuchillos y tenedores” de Krina Ber. Esos cuentos nos recuerdan que la migración tiene una historia larga en la cultura venezolana. Rememorar esos relatos anteriores nos ayuda a comprender el nuevo fenómeno de la migración masiva que vive la Venezuela de hoy y también el modo como el éxodo forma parte de nuestro imaginario e incluso de nuestras pesadillas, como lo muestran los cuentos “Los pobladores” de Carolina Lozada y “El premio” de Mariana Suárez.
A continuación encontramos los relatos de ida, comenzando con las partidas frustradas, que aparecen en los cuentos “En busca de Pierre” de Silda Cordoliani y “Homenaje a John Cazale” de Rodrigo Blanco Calderón; siguiendo con el cuento “Vacaciones del soltero” de Gisela Kozak Rovero, en el que la partida es un sueño que está a punto de hacerse realidad. Nos encontramos después con las experiencias en los países de acogida. Unas difíciles, otras peligrosas, pero también algunas que ofrecen una oportunidad de renovación, aun cuando la transición esté marcada por diversos grados de violencia, como en los cuentos “Moscas en la casa” de Freddy Gonçalves da Silva, “España se ríe de Casandra” de Juan Carlos Chirinos, “La vie est belle” de Israel Centeno, “Constelaciones” de Gabriel Payares y “Lovebirds” de Fedosy Santaella. A estos cuentos se une “Bajo el cielo de hule” de Raquel Abend Van Dalen, donde el personaje principal está atrapado en la ansiedad que produce una adaptación fallida.
Luego están los textos en los que transitan personajes que reconstruyen sus vidas en otros países, aunque sigan atados a Venezuela por los afectos, como en los cuentos “Manor Care” de María Dayana Fraile y “El triángulo de las Bermudas, o te voy a contar quién soy” de Keila Vall de la Ville. En este marco, los cuentos “I beg your pardon?” de Naida Saavedra y “Presencia” de José Luis Palacios muestran los dos extremos del nacimiento y la muerte en un lugar ajeno. Así como los cuentos “Casas vivas” de Liliana Lara, “Cenizas” de Alberto Barrera Tyszka, “La rocola del Oeste” de John Manuel Silva y “La nieve sobre Madrid” de Juan Carlos Méndez Guédez, que representan la agonía de la nostalgia y el apego. Una nostalgia que lleva a relatos de regreso, como en los textos “El entierro” de Federico Vegas y “Diario fragmentado del retorno (con epílogo abierto)” de Kira Kariakin. Pero también a regresos imaginarios como en los cuentos “Bernardo” de Miguel Gomes y “Camino de los españoles” de Lena Yau.
En el último tercio de la antología están ubicadas las historias en las que la situación del país se compara con otras experiencias de represión, como en el cuento “Sobre las tumbas” de Hugo Prieto; o donde la experiencia del destierro se comparte con la de otros migrantes como en los cuentos “Anatoly” de Gustavo Valle, “Error en Al Busayyah” de Salvador Fleján y “Corazones rotos” de Raquel Rivas Rojas. Finalmente, la antología cierra con un destello de todo lo que conlleva migrar, irse, exiliarse en los textos “Pateras por todas partes” de Dinapiera Di Donato y “Cartografía celeste” de Marianela Cabrera, que exploran la dimensión poética y casi fantástica del destierro.
Aunque todos los relatos de este volumen giran en torno al desplazamiento del sujeto, las maneras de abordar este tema son múltiples y están tejidas con diversos hilos. En la mayoría de estos relatos se problematiza el espacio que soporta la anécdota. Abundan los lugares desdibujados, las cosas y las casas abandonadas, donde la identidad pierde sus contornos. Hay también una fuerte presencia de espacios superpuestos en los que confluye la memoria de los lugares dejados atrás con el nuevo lugar de arraigo. En algunos relatos, los protagonistas permanecen en espacios cerrados que se vuelven opresivos y en otros lo que prevalece son los espacios públicos en los que los personajes se enfrentan a su extranjeridad. Están también los espacios de transición, umbrales de una vida diferente, representados por trenes, aviones y otros medios de transporte.
En estos espacios se desarrollan temas que van desde el temor que provoca el viaje, hasta la necesidad de adaptación en el país de acogida, pasando por los planes, las preparaciones y las despedidas, en un ambiente de éxodo generalizado que llega a veces al borde de lo fantástico. Se representa también la tensión entre la migración como huida en busca de la libertad o como una experiencia inesperada y difícil que a veces conduce al retorno, sea real o imaginario. Un retorno que con frecuencia se encarna en nuevas configuraciones familiares producidas por la partida: el reencuentro con los ancestros y la historia familiar; la orfandad o la recién descubierta paternidad; la muerte del padre, que en cierto modo es una metáfora de la muerte del país o de la pérdida del origen.
Pero sobre todo, en los cuentos que forman esta antología se está fraguando un modo de decir, un modo de contar el desarraigo venezolano que muestra los contornos de una experiencia incompleta, defectuosa si se quiere, aunque en vías de consolidación en algunos casos. Un desarraigo que transita por la nostalgia y registra los desencuentros y hasta la violencia que se incuba en el cambio, cuando el abandono de lo que hemos sido implica la construcción de una nueva identidad y hasta de un nuevo cuerpo que pueda habitar en un espacio distinto al propio. En estos cuentos está naciendo una nueva lengua, un nuevo lenguaje para decir y contar la experiencia del destierro. A la intemperie. Sin garantías. Pero con un acento propio. Que es lo que al final nos une y nos hermana.
Escribir afuera. Cuentos de intemperies y querencias, compilada por Katie Brown, Liliana Lara y Raquel Rivas Rojas (Kálathos Ediciones, 2021)