Decálogo del imperfecto novelista, por Pedro Rangel Mora

15/ 04/ 2013 | Categorías: Destacado, Herramientas, Opinión

Para Rafael Cartay

“Ninguna obra de arte nace sin la
colaboración del demonio”
André Gide

Ante la pregunta que me han hecho —y me hago—, sobre cuáles son las claves para escribir una novela, decidí arriesgar una propuesta. Para poder reseñar éstas claves, fue necesario tomar prestado dichos de otros autores, así como ideas que están en el “aire” y son de utilidad. Había además una referencia obligada que consultar: el Decálogo del Perfecto Cuentista de Horacio Quiroga, quien en la regla número VIII afirma: “Un Cuento es una novela depurada de ripios”. En consecuencia, una Novela es un cuento saturado de ripios. Siguiendo éste camino llegamos a la conclusión ineludible, como Borges, de que por su extensión no es posible escribir una novela perfecta. Esta es la razón del título Decálogo del Imperfecto Novelista, el cual, siguiendo la lógica de Los Tres Mosqueteros, que eran cuatro, de dios, que es rubio y de ojos azules, está conformado por trece reglas principales, que expondremos a continuación:

I

“La Literatura es una Aventura del Espíritu”. No ates antes de nacer el destino de la novela y recorrerás caminos inesperados, hallarás tesoros nunca imaginados.

II

Parte de una idea fija. Aliméntala, acaríciala, mírala crecer. Cuando esté madura y sientas que va a estallar en tu pecho exhortada por la danza de tus demonios, libérala, comienza la novela.

III

No tengas temores, juega como un niño, experimenta, el placer de escribir será mayor. Después de todo no corres ningún riesgo, siempre podrás usar el borrador.

IV

Toda novela está compuesta por muchos cuentos, anótalos junto a noticias, canciones, tornillos, sueños, sensaciones, vericuetos, recetas de cocina, bicicletas rotas, vivencias, miradas, telegramas, expedientes, dibujos, declaraciones de amor o de odio. Todo vale para saciar el hambre terrible de la novela. Pero recuerda que el animal sólo come ciertos alimentos, los necesarios para subsistir.

V

Conoce la historia de cada uno de los personajes, sus miedos, obsesiones, habilidades, fantasías. Conócelos tanto que cada vez que intervengan puedas(n) ver sus rostros, escuchar sus voces. De esta manera, aunque te traicionen, serán coherentes consigo mismos y con el relato, serán seres “de carne y hueso”, inconfundibles para el lector.

VI

Aunque traces un camino a seguir, déjate “arrastrar por el río de la historia”, después de todo la escritura tiene sus riegos, como la vida. Descubrirás que los personajes tienen vida propia y viven en un mundo con sus leyes, que a veces el autor desconoce. Pon los acentos donde deban ponerse, pero no impongas tu voluntad contra esas leyes, o los personajes, la novela, la aventura, serán un ensayo fallido.

VII

Si sientes que te dictan el texto, toma nota, no te niegues a ser vocero de las musas, los dioses, la literatura, o como quieras llamar a quién —o que— te susurra al oído.

VIII

Trata de escribir un texto perfecto, aunque pienses que es imposible. Ten ojo crítico, elimina todo lo que esté de sobra, rescribe las veces que sea necesario. “Una frase al día, si es perfecta, es un gran logro”. La línea de la trama puede ser oblicua, en zigzag, elíptica, incluso puede no existir, pero sí tomaste alguna decisión incorrecta sobre la ruta, regresa y modifica el texto, o mejor, vuelve a empezar, es una de las ventajas que tenemos cuando somos dios.

IX

Un texto terminado se puede llamar Novela cuando, conjugados las innumerables telas y tejidos que la conforman, haz creado un mundo autónomo, coherente, creíble, inteligible (a diferencia de la vida), por muy fantástico que sea. Cumpliste el propósito sí “el círculo cierra perfectamente”.

X

No te pongas un plazo para terminar la novela, porque corres el riesgo de cumplirlo. El tiempo que emplees debe ser el necesario, ni un minuto más ni un minuto menos.

XI

La literatura es, también, “un medio de expresión, una forma de comunicación”. Utiliza el genero que se adecue a tus necesidades. Si el volcán que hace erupción en tu pecho necesita incendiar un bosque de páginas, la novela debe ser el recipiente adecuado. Si el tema es un crimen, podrías escribir una Novela Policial, entonces debes conocer las características de la modalidad, para ignorarlas incluso.

XII

Si eres un escritor ambicioso, y quieres extender los límites establecidos para la novela, entonces debes dinamitar el barco de la lógica, romper en mil pedazos la maquina del tiempo, a la que hemos sido condenados sin ser escuchados. Eso sí, el texto tiene que parecer real, conformar un mundo.

XIII

Y por último, la clave más importante, la regla de oro de la literatura: No creas en ninguno de los principios enarbolados antes que tú. Esto quiere decir que todo lo dicho en el decálogo es completamente falso, pues todo escritor debe descubrir finalmente sus propias reglas del juego, su propio juego, de lo contrario sería como andar con los zapatos de otro, o peor aún, como vivir una vida —novela— ajena, lo que sería la mayor de las imposturas.

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